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Darle la espalda al sistema por medio de la simplicidad voluntaria

“Para cambiar algo hay que crear otra cosa totalmente nueva que deje obsoleto el modelo existente”.


Esta pandemia del covid-19 está dejando ver nítidamente nuestras vulnerabilidades, divisiones sociales, injusticias económicas y excesos. La incertidumbre generalizada provoca miedo, ansiedad, además que estamos totalmente desorientados.



Esta pandemia nos ha movido de nuestro centro y normalidad, es evidente que la civilización en su conjunto se está topando con pared. 


La simplicidad voluntaria es una vía de salida, entendiendo esta premisa como un cambio consciente de mentalidad y un estilo de vida en pleno respeto hacia la vida en su conjunto, más ético y más frugal. Cabe aclarar que la simplicidad voluntaria no es austeridad. 


A lo largo de décadas se ha ido moldeando una cultura del deseo, del siempre más, endiosando al dinero, de competitividad y de insatisfacción permanente, esto sin tomar en

cuenta los límites ni la reflexión, apartados de nuestros semejantes, de la Naturaleza y mirándonos permanentemente el ombligo. Por el contrario y paralelamente se está construyendo una cultura del “Ser” donde se elige voluntariamente un estilo de vida más sencillo, sobrio, frugal, humano y más acorde a los retos que como especie enfrentamos, comprendiendo que una vida sana, en equilibrio con el entorno, socialmente responsable es una buena vida y esa simplicidad voluntaria crea una existencia libre.


Sin ningún aviso de por medio el covid-19 nos está llevando hacia un nuevo horizonte, está modificando patrones, códigos sociales, inercias tanto para bien como para mal. Es llamativo que en estas semanas hemos podido imaginar escenarios apocalípticos, pero extrañamente por nuestra mente no pasa las posibilidades de darle la espalda al sistema económico productivista, sistema que está en el epicentro de la pandemia y cabe añadir que es responsable de las crisis eco-sociales que enfrentamos. Como aclaración, hablamos de darle la espalda al sistema y no de derrocarlo, esto último entra en terrenos de la ingenuidad. 


Ante esta realidad que estamos viviendo es pertinente poner los pies en la tierra y comenzar a acumular energía, reconocernos y reagruparnos para afrontar lo que resta de la pandemia, sus secuelas y lo demás que se viene, aprovisionarnos de herramientas sociales efectivas y dejar atrás el lastre del letargo. 


Tomemos en cuenta que la pandemia nos ha obligado a distanciarnos, a desconfiar, a no dormir bien, estamos dejando que las pantallas nos absorban el cerebro y la personalidad, a tomar como algo bueno la interacción social bajo el escrutinio de los gigantes de la tecnología, nos seguimos alimentando de manera inadecuada, el encierro está acrecentando la violencia intrafamiliar, los feminicidios no paran; mientras que los dueños del dinero, las grandes empresas, los gobiernos, los monopolios tecnológicos están haciendo ya de esta pandemia un negocio a nivel planetario en perjuicio de las mayorías, de los desfavorecidos y de los olvidados; tomemos en cuenta que los dueños del dinero siempre están dispuestos a sacrificar la vida de quien sea, no importa el número, garantizando aún más la acumulación de capital y de poder. 


Además de la simplicidad voluntaria y para complementar está la economía ética, basada en el cuidado y el respeto de toda vida, siendo esta una forma de producción, consumo y distribución de bienes, centrada en la valorización del ser humano y no en la priorización del capital; para que opere eficientemente se tiene que dar un paso importante: el rechazo personal y colectivo al actual sistema productivista y tomar en cuenta que no es complicado. 


Ante esta pandemia y las crisis eco-sociales es vital reaccionar, dejar de pensar en exigir y delegar, es mucho más viable actuar desde nuestro entorno, con actitud y organización, con las vecinas de nuestro edificio, de la cuadra, en la comunidad, en nuestros territorios, convocar, dialogar, proponer, organizar, producir, por ejemplo: organizar una brigada para adquirir víveres de calidad para varias familias e ir por ellos al tianguis, o ir directamente con agricultoras y/o productoras, construir en conjunto, crear redes, plataformas, acercarnos a las existentes, desarrollar nuevas herramientas alternas que nos permitan actuar a distancia, inspirarnos, no vamos a alcanzar la seguridad ni el bienestar deseado si no actuamos y seguramente nadie lo hará por nosotras.


Estamos ante una oportunidad, el momento es propicio para impulsar cambios en sentido evolutivo, reflexionemos, analicemos, fortalezcamos los vínculos comunitarios, las redes de apoyo vecinal, cuidemos a las personas más vulnerables, por ejemplo a las personas mayores o a las mujeres víctimas de violencia doméstica, rechacemos socialmente el egoísmo y la falta de respeto, valoremos la sororidad y la dignidad.


Comencemos con el consumo ético, la nutrición saludable, boicoteemos el sistema consumista, rechacemos todo producto ultraprocesado, envuelto en plástico, también cualquier producto dañino para la Naturaleza. Hay que tener claro que las pandemias son favorecidas por el aniquilamiento de ecosistemas y por la emergencia climática, seamos ambientalmente responsables en nuestra vida cotidiana, modifiquemos hábitos de compra, valoremos lo intangible, lo artesanal, lo bien hecho por mujeres. 


“Reflexionar y actuar, saber en dónde y con quién en medio de alguna crisis es evolucionar”


Algunas conceptos clave para reflexionar: 


- Simplicidad voluntaria. 

- Frugalidad.

- Cooperación.

- Compartir tareas de cuidados. 

- La empatía para sostener y preservar la vida.  

- Sororidad. 

- Ralentizar los tiempos. 

- Regeneración del tejido social. 

- NoViolencia Activa. 

- Comunitario vs masivo.

- Grupos de consumo. 

- Circuitos de economía solidaria. 

- Monedas alternativas o sociales. 

- Huertos ecológicos, comunitarios, urbanos, etc. 

- Mercados sostenibles.

- Banca ética. 

- Bancos de tiempo.

- Tequios o faenas colectivas. 


Si tienes el interés de profundizar en estos conceptos, conocer o aportar sobre los mismos, comunícate


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