Emergencia Climática

        Esta crisis civilizatoria está ocurriendo ahora y la magnitud de la catástrofe en marcha no tiene precedentes. Las soluciones pasan por cuatro vías: en lo personal, en lo local, en lo global y en lo político; en cada caso nuestra reacción tiene que ser rápida y contundente.

         

        Ante esta emergencia, el sistema productivista y todo lo que lo sostiene está impasible, la adicción del sistema a los combustibles fósiles ha sobrepasado la capacidad de absorción de la Tierra, aunado a la exponencial pérdida de masa forestal provocada por la industria agroalimentaria y el voraz consumismo de la sociedad ha puesto en jaque a la civilización entera.

         

        Desde hace décadas los Estados han adquirido compromisos en múltiples acuerdos internacionales, como El Protocolo de Kioto y El Acuerdo de París, solo que ante la realidad son insuficientes, no están a la altura del reto y de paso no existe voluntad política, muchas de las grandes multinacionales (petroleras, armamentista, agroalimentarias, etc.) están deteniendo cualquier proceso efectivo de mitigación.  

         

        Las evidencias son claras, se están acidificando los océanos, están muriendo los arrecifes de coral, hay un acelerado deshielo de los casquetes polares, de los glaciares, se rompe récord cada año en las temperaturas promedio, se han incrementado en potencia y en frecuencia los huracanes, las sequías y los incendios, está en marcha una extinción masiva de miles de especies, comienzan las migraciones de pueblos enteros y las consecuencias son de múltiples dimensiones. Estamos llegando a tal punto de inflexión que las nuevas generaciones tienen un futuro incierto, estamos en un punto límite para poder mitigar. 

         

        Ademas del imperativo de reducir drásticamente la quema de combustibles fósiles a nivel planetario, para adaptarnos y salir de esta emergencia climática es prioritario cambiar a una Alimentación del Bien Común, ya que un tercio de los gases de efecto invernadero emitidos a la atmósfera los genera la industria alimentaria agroindustrial dominante, también es pertinente rechazar el consumo de comida ultraprocesada, empaquetada en plástico, cambiar nuestro estilo de vida a uno más ecológico, sobrio, solidario, acorde a nuestras necesidades vitales y a ser más conscientes respetando los limites de la naturaleza.

         

        En MUSAA sostenemos que las alternativas pasan forzosamente por el Ecofeminismo y el Decrecimiento. 

        Nos interesan tus aportaciones al tema, abramos espacios de diálogo, escríbenos.

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