Alimentación del Bien Común 

        Los alimentos son vitales para nuestra sobrevivencia, el simple acto de comer conlleva invariablemente impactos positivos o negativos en la salud, en los ecosistemas, en el clima, en la economía con sus componentes éticos, políticos y son un determinante cultural. Su producción crea o va en detrimento de la soberanía alimentaria, tema medular ante la realidad socioecológica actual, por otro lado son un bien que nos proporciona la naturaleza, son un derecho y una mercancía, todo esto suma enormes implicaciones para la vida sobre este planeta, esta riqueza multidimensional y su esencia implica que los alimentos sean en la realidad un "Bien Común".

         

        Esta claro que una alimentación completa basada en verduras, legumbres, frutas, semillas, tubérculos y hongos es más económica, además de ser una dieta regenerativa para nuestro metabolismo y si estos alimentos provienen de la agroecologia su impacto en los ecosistemas se reduce considerablemente; es por esto que la Alimentación del Bien Común esta fundamentada en la agroecología, en una economía ética y en la ecogastronomía. 

         

        En las últimas décadas la humanidad ha aumentado exponencialmente su abasto de alimentos provenientes de un sistema agroindustrial nocivo y de las fábricas de comida ultraprocesada carente de nutrientes, productos saturados de aditivos nocivos e inmersos en una lógica de mercado ajena a las necesidades indispensables de las personas, siendo este sistema antagónico al concepto de la Alimentación del Bien Común. 

         

        Este sistema alimentario agroindustrial hegemónico tiene como único objetivo el lucro a costa de lo que sea, abusando de los monocultivos, de la fabricación de comida basura, del despilfarro de energía, generando desigualdades, sacrificando a millares de agricultoras y agricultores, mermando la sostenibilidad de los ecosistemas, contaminado el agua, los océanos, abusando del plástico, agotando los suelos, contaminado el aire y los alimentos, aniquilando a su paso todo tipo de vida.  

        El acceso a un recurso vital para la vida como lo es la alimentación proveniente de la agroecológica no puede estar exclusivamente determinado por el lucro, el precio y la capacidad de compra, son muchos los aspectos que se tienen que valorar para garantizar una Alimentación del Bien Común; es vital tomar en cuenta, aspectos éticos, de genero, culturales y de sostenibilidad; por tanto, transitar hacia un cambio de paradigma alimentario, no sujeto exclusivamente a las leyes de oferta y demanda o máxima rentabilidad, es el reto de la Alimentación del Bien Común. 

         

        Hoy en día ya existen numerosas iniciativas de Alimentación del Bien Común, impulsado por mujeres que están trabajando para construir un modelo diferente de producir y consumir, desde agricultores y agricultoras que lucha día a día por su soberanía alimentaria por medio de la agroecología, como también organizaciones de comercio ético que están reconectando al campo con la ciudad, colectivos que se basan en la solidaridad y la autogestión, desafiando al sistema alimentario agroindustrial hegemónico y que lo están llevando de manera exitosa, creando una Alimentación del Bien Común. 

         

        La Alimentación del Bien Común conjuga elementos tanto tangibles como intangibles, hablamos de bienestar, de salud, de economía local, de ética, de nutrición, de trabajo digno, crea comunidad, movimiento, autogestión, refuerza valores, genera entendimiento y otredad, es universal, procura justicia social, no contempla agrotóxicos, aditivos sintéticos, transgénicos, patentes, deterioro ambiental y da pasos firmes en el presente con miras a un futuro digno de ser vivido. 

         

        Reflexionemos sobre la naturaleza misma de los alimentos, de nuestra dieta y construyamos de forma organizada una nueva narrativa para producir, elaborar, consumir y revitalizarnos con la Alimentación del Bien Común.

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